¡Yo sé que vive
mi Señor!
“¡No puedo cantar, ni quiero, a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar!”(Antonio Machado, “La saeta”, p. 212)
“La saeta” por
Antonio Machado describe sus sentimientos sobre Cristo. Machado cree que es
mejor celebrar un Cristo vivo que cantar al Cristo muerto de la cruz. En muchas
culturas cristianas es común para la gente orar a estatuas de madero que
muestran Cristo sobre la cruz. Es importante recordar Su sacrificio, pero no es
necesario siempre concentrar en Su muerto porque hay tanto que podemos aprender
de Su vida. Cristo fue resucitado y ahora vive en el cielo y todavía tiene
interés en nuestras acciones. Machado refiere a una saeta popular de los
gitanos que menciona el deseo de la gente de “subir al madero, para quitarle
los clavos a Jesús el Nazareno.” Aunque este sueño es bueno, necesitamos
reconocer que la agonía de Cristo era crucial para nuestra salvación. También
los clavos ya están idos porque Cristo “bebí, y acabé mis preparativos para con
los hijos de los hombres (Doctrina y Convenios 19:19). Ahora las marcas en Sus
manos y Sus pies están símbolos de Su expiación que nos recuerdan de
arrepentir.
Si siempre se
piensa en el muerto de Cristo podrá perder la vista de todos los milagros y
enseñanzas de Su vida. Pienso que en la Iglesia de Jesú Cristo de los Últimos
Días los miembros se enfoquen más en la Resurrección de Cristo que en Su
crucifixión. La razón de todos los sufrimientos de Cristo es para permitir que
todos puedan volver a vivir con Dios si arrepentimos y para que todos sean
resucitados. Cristo es la única persona que nunca ha pecado. Si queremos
aprender cómo ser personas buenas sólo necesitamos ver al ejemplo de Cristo. Las
acciones de Cristo demuestran una fe perfecta. Podía caminar en el mar o
resucitar los muertos. Cristo todavía puede ser una fuerza en nuestras vidas. Aunque
Su ministro físico en la tierra ha terminado (hasta la segunda venida de Cristo)
no ha cesado guardarnos.
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