“Each robot obeys a program, can synchronize the movements
of mouth and eyes with the words and sounds of the audio, repeating ad
infinitum all day long his established part (a sentence, one or two gestures)
and the visitor, caught off guard by the succession of events, obliged to see
several things at once, to left and right and straight ahead, has no time to
look back and observe that the robot he has just seen is already repeating his
eternal scenario.” (Umberto Eco, “City of Robots,”
Travels in Hyperreality, 45-46)
Umberto Eco
describe “ciudades artificiales” de America, con el ejemplo de Disneyland.
Cuando leí esta lectura, pensé en mi clase de Hum. 350 cuando aprendimos de la
híperrealidad. Discutimos las palabras de un erudito de Francia que se llama
Jean Baudrillard. Él hizo observaciones de Ámerica muy similar a Eco y dio el
nombre de “La tierra de híperrealidad” a Ámerica. Me interesa mucho que dos
intelectuales de Europa (y más) piensan de “Ámerica” como un lugar “falso,”
lleno de simulaciones. Pienso que esta reacción tiene razón. Los Estados Unidos
estaban establecidos relativamente recientemente y por eso, los fundadores
miraban a otros países para crear una mezcla o simulacro de otros lugares.
La descripción de
arriba sobre Disneyland captura bien la naturaleza de muchos de las atracciones
allí. Cuando leo este, pienso en “Los piratas del Caribe” en particular, que
siempre estaba una de mis atracciones favoritas como una niña. Creo que el
punto de estas atracciones es transportarnos a una vida de aventura que no es
posible en la realidad. Por lo general no podemos vivir con piratas en
realidad; solamente podemos imaginar como es vivir como pirata. No acuerdo con
Eco que las visitantes de Disneyland no notifican que los robots siempre están
repitiendo el mismo programa. Para mí, no es muy difícil en este caso
distinguir los robots de las personas reales, pero con estas maquinas es
posible revivir la fantasía y atmósfera de esta atracción una y otra vez. No
creo que sea malo divertirnos en un lugar construido para la diversión, pero es
necesario que no permitamos que estos lugares nos hagan desilusionado con la
vida real. Si viviéramos con piratas en el pasado la vida realmente no sería
como está presentada en Disneyland donde todo es idealizado y basado en gran
parte de estereotipos. Muchas veces pensamos que las vidas de gente en otras
épocas o lugares serían más interesantes que nuestras vidas, pero necesitamos
reconocer que siempre hay problemas y nada puede ser perfecto.
La descripción de
Eco también es muy parecida a The Truman
Show donde las personas actúan sus partes como robots en "una ciudad ideal" que es como una trampa o prisión para Truman porque toda es simulado y no es natural.
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