jueves, 14 de marzo de 2013

¿Qué es la realidad?



“Each robot obeys a program, can synchronize the movements of mouth and eyes with the words and sounds of the audio, repeating ad infinitum all day long his established part (a sentence, one or two gestures) and the visitor, caught off guard by the succession of events, obliged to see several things at once, to left and right and straight ahead, has no time to look back and observe that the robot he has just seen is already repeating his eternal scenario.” (Umberto Eco, “City of Robots,” Travels in Hyperreality, 45-46)

Umberto Eco describe “ciudades artificiales” de America, con el ejemplo de Disneyland. Cuando leí esta lectura, pensé en mi clase de Hum. 350 cuando aprendimos de la híperrealidad. Discutimos las palabras de un erudito de Francia que se llama Jean Baudrillard. Él hizo observaciones de Ámerica muy similar a Eco y dio el nombre de “La tierra de híperrealidad” a Ámerica. Me interesa mucho que dos intelectuales de Europa (y más) piensan de “Ámerica” como un lugar “falso,” lleno de simulaciones. Pienso que esta reacción tiene razón. Los Estados Unidos estaban establecidos relativamente recientemente y por eso, los fundadores miraban a otros países para crear una mezcla o simulacro de otros lugares.

La descripción de arriba sobre Disneyland captura bien la naturaleza de muchos de las atracciones allí. Cuando leo este, pienso en “Los piratas del Caribe” en particular, que siempre estaba una de mis atracciones favoritas como una niña. Creo que el punto de estas atracciones es transportarnos a una vida de aventura que no es posible en la realidad. Por lo general no podemos vivir con piratas en realidad; solamente podemos imaginar como es vivir como pirata. No acuerdo con Eco que las visitantes de Disneyland no notifican que los robots siempre están repitiendo el mismo programa. Para mí, no es muy difícil en este caso distinguir los robots de las personas reales, pero con estas maquinas es posible revivir la fantasía y atmósfera de esta atracción una y otra vez. No creo que sea malo divertirnos en un lugar construido para la diversión, pero es necesario que no permitamos que estos lugares nos hagan desilusionado con la vida real. Si viviéramos con piratas en el pasado la vida realmente no sería como está presentada en Disneyland donde todo es idealizado y basado en gran parte de estereotipos. Muchas veces pensamos que las vidas de gente en otras épocas o lugares serían más interesantes que nuestras vidas, pero necesitamos reconocer que siempre hay problemas y nada puede ser perfecto.

La descripción de Eco también es muy parecida a The Truman Show donde las personas actúan sus partes como robots en "una ciudad ideal" que es como una trampa o prisión para Truman porque toda es simulado y no es natural.

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